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La resistencia periférica a la acción de la insulina, la alteración metabólica más frecuente en obesidad infantil

La resistencia periférica a la acción de la insulina, la alteración metabólica más frecuente en obesidad infantil

Nuestro objetivo es mejorar la esperanza y la calidad de vida de los pacientes con diabetes.

Barcelona, 7 de abril.- La edad es un factor determinante del funcionamiento de nuestro metabolismo; de hecho, “la edad es determinante en la demanda y consumo energético del individuo, así como en los diferentes procesos en los que se emplea dicha energía”, asegura el Dr. Gabriel Ángel Martos Moreno, del Servicio de Endocrinología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (Madrid), que participa en el XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes, que hoy se clausura en Barcelona.

Según detalla este experto, que también ejerce como profesor asociado del Departamento de Pediatría de la Universidad Autónoma de Madrid, “las necesidades energéticas relativas (en relación con la masa corporal) son tanto mayores cuanto menor es la edad del sujeto, como también lo es el porcentaje de esa energía destinado al crecimiento”. Por otra parte, añade, “la plasticidad tisular propia del periodo infantil de la vida afecta a todos los órganos, tanto desde un punto de vista estructural como funcional, lo que incluye, por supuesto, a aquellos órganos y tejidos implicados en el balance energético y en los procesos metabólicos”.

Metabolismo hidrocarbonado en niños/adolescentes obesos
Durante su intervención en este Congreso, este experto analiza las alteraciones del metabolismo hidrocarbonado más frecuentes en los pacientes obesos en edad infanto-juvenil, haciendo hincapié en las diferencias existentes respecto al paciente adulto. Para ilustrar esto presenta datos derivados del estudio de una extensa cohorte de niños y adolescentes obesos (n=1300) atendidos en el Servicio de Endocrinología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús (la Cohorte de Madrid), que incluye el análisis detallado de más de 800 pruebas de tolerancia oral a la glucosa.

Partiendo de esta evaluación, se determina que la alteración más frecuentemente observada en los pacientes con obesidad infantil es la resistencia periférica a la acción de la insulina que, a su vez, constituye la base fisiopatológica que sustenta el desarrollo del resto de comorbilidades metabólicas de los niños obesos. Como explica el Dr. Martos, “esta respuesta hiperinsulinémica, derivada de la existencia de una reserva pancreática de secreción insulínica aún preservada, también presenta matices que la diferencian de la situación análoga en el paciente adulto, en el que la reserva pancreática puede verse comprometida con más frecuencia”.

Para hacer frente a este problema, la solución pasa casi exclusivamente por el establecimiento de medidas terapéuticas dirigidas a la reducción ponderal, siendo excepcional el empleo de medicaciones y quedando restringido a casos singulares. En cuanto a la adopción de medidas puntuales encaminadas a reducir la obesidad infantil, como la reciente aprobación en Cataluña de un aumento significativo del precio de las bebidas azucaradas, el Dr. Gabriel Ángel Martos se muestra satisfecho, ya que “cualquier acción en este sentido puede tener un efecto beneficioso”; sin embargo, matiza, “son las intervenciones multifactoriales y coordinadas las que han mostrado resultados positivos por lo que, como en cualquier acción de salud pública, la coordinación entre instituciones es siempre deseable”.

Datos preocupantes, pero con tendencia a la estabilización
Aunque la obesidad infantil sigue siendo un problema de salud frecuente y muy preocupante en nuestro medio, las cifras de prevalencia revelan algunos datos para esperanza. Aunque no se ha logrado el descenso deseado de los casos documentados, al menos se aprecia un cierto estancamiento que, a juicio del Dr. Martos, “podría estar reflejando un cambio de tendencia positivo”.

Las dos series de datos secuenciales más recientes son las publicadas por el Ministerio de Sanidad en los años 2008 y 2013, correspondientes a las Encuestas Nacionales de Salud (ENS) 2006 y 2011-12, respectivamente.
La primera comunicó una prevalencia conjunta de sobrepeso y obesidad en población de 2 a 17 años del 27,6% (frente al 4,9% de obesidad reportado por el estudio PAIDOS en el año 1984. Disponible en: http://www.msc.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional /encuesta2006.htm). La segunda mostró una prevalencia similar de obesidad en niños y niñas de 2 a 17 años del 9,6% (en ambos sexos), con un 16,9% de sobrepeso en niñas y un 19,5% en niños.

En este mismo informe se refleja, como subraya el Dr. Martos, “la estabilización de la prevalencia de obesidad infantil respecto a los datos extraídos de la ENS del año 2006, de forma paralela a lo observado en otros países occidentales (Disponible en: http://www.msc.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional /encuesta2013.htm). 

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