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Promesas y realidades del reemplazo de células beta en la diabetes tipo 1

Promesas y realidades del reemplazo de células beta en la diabetes tipo 1

Nuestro objetivo es mejorar la esperanza y la calidad de vida de los pacientes con diabetes.

Barcelona, 7 de abril.- Los importantes avances alcanzados en el terreno del trasplante de tejido pancreático han renovado el interés por esta nueva forma de tratamiento de la diabetes tipo 1. El trasplante de páncreas es una opción terapéutica en enfermos con diabetes tipo 1 sometidos a trasplante simultáneo o previo de riñón, con un índice de éxito (normoglucemia e independencia insulínica) que supera actualmente el 80% a los 3 años. Sin embargo, no se recomienda este procedimiento en muchos casos, debido a las complicaciones quirúrgicas asociadas y a la necesidad de inmunosupresión intensa. Ante esta limitación, el trasplante de islotes de células beta surge como una posibilidad muy alentadora.

En el marco del XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes, que se está celebrando estos días en Barcelona, se ha celebrado una conferencia plenaria en la que se ha contado con las aportaciones de uno de los expertos mundiales de referencia en la investigación del reemplazo de células beta en la diabetes tipo 1. El profesor Piero Marchetti, que trabaja en el Departamento de Medicina Clínica y Experimental de la Universidad de Pisa (Italia), ha hecho un recorrido por el pasado, presente y futuro de esta opción de tratamiento que ya empieza a dar algunos frutos.

El Prof. Marchetti es un conocido investigador del islote pancreático y la célula beta desde el punto de vista de su funcionamiento normal, su funcionamiento en la enfermedad y de la utilización de células productoras de insulina a partir de otros tipos celulares (células madre embrionarias, células madre adultas u otros tipos celulares mediante terapia génica) con el fin de reemplazar la función normal perdida en la diabetes.

Una opción que gana adeptos
La posibilidad de lograr la independencia insulínica mediante el trasplante de páncreas o de islotes de células beta ha aumentado el número de pacientes que desea someterse a alguna de estas intervenciones; el trasplante de islotes, a pesar de las dificultades existentes, constituye una estrategia muy prometedora, pero que aún debe superar algunos obstáculos pendientes.

En el momento actual, y utilizando tejidos o células, lo cierto es que únicamente el trasplante de páncreas (como órgano entero) puede utilizarse en la práctica clínica habitual con garantía y en situaciones muy concretas. “Esto no quiere decir que otras opciones de tratamiento sustitutivo no vayan avanzado a buen paso, pero a día de siguen siendo promesas”, aclara el Dr. Ignacio Conget, moderador de esta sesión, quien reconoce que “las terapias celulares y génicas acabaran estando en el arsenal terapéutico (solas o en combinación) para los pacientes con diabetes”, afirma el Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínic i Universitari de Barcelona.

A juicio del experto catalán, “no es conveniente hablar de cura de la diabetes actualmente, ya que aún son muchas las limitaciones que plantean estas innovadoras estrategias de tratamiento”; en cualquier caso, en opinión del Dr. Conget, “lo realmente importante es que con este tipo de abordajes podremos mejorar el pronóstico de una persona con diabetes, logrando también que su calidad de vida sea comparable al de otra persona sin la enfermedad”.

El endocrinólogo del Hospital Clínic i Universitari de Barcelona también se muestra optimista respecto al nivel que tiene actualmente la investigación en diabetes aquí. “Afortunadamente en España, en éste y otros temas de prevención y tratamiento de la diabetes, gozamos de buena salud”; según resalta, “hay varios centros clínicos y de investigación que desde hace años trabajan de forma muy rigurosa y brillante en buscar nuevas opciones para abordar el reemplazo de la función de la célula beta normal en la diabetes”.

El problema de la DM1
La diabetes tipo 1 consiste en la pérdida parcial o total de las células beta pancreáticas que segregan insulina. En un páncreas normal, estas célula actúan según las necesidades del organismo produciendo la insulina necesaria para metabolizar los azúcares. Cada vez que comemos una fuente de hidratos de carbono, éstos se convierten en azúcar y la insulina es la llave que permite que ese azúcar (vital para el funcionamiento del cuerpo) pase a convertirse en un metabolito nutritivo. Sin insulina, el azúcar no es metabolizado y se acumula en la sangre.

Para evitar los graves daños que el exceso de azúcar en sangre puede generar, los pacientes con diabetes tipo 1 necesitan un suministro de insulina inyectada o aplicada mediante dispositivos de infusión durante toda la vida. Dado que aún no se ha dado con la clave definitiva para recuperar la función de las células beta perdidas, la diabetes mellitus tipo 1 no tiene cura en estos momentos.

En España, más de 500.000 personas viven con esta condición, que les impide metabolizar correctamente el azúcar (casi un 10% de ellas son niños menores de 15 años). Las cifras van en aumento: cada año se diagnostican más de un millar de nuevos casos.

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