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La Sociedad Española de Diabetes reclama una educación terapéutica accesible y homogénea para todas las personas con diabetes

La Sociedad Española de Diabetes reclama una educación terapéutica accesible y homogénea para todas las personas con diabetes

Es la ciudad española designada para centralizar las principales actividades formativas, informativas y divulgativas

Madrid, 21 septiembre. – El abordaje de la diabetes vive uno de los momentos de mayor transformación de su historia. La aparición y generalización de nuevos fármacos, sensores de monitorización continua de glucosa, sistemas híbridos de asa cerrada o dispositivos inteligentes para la administración de insulina están cambiando la forma de tratar esta enfermedad y mejorando la calidad de vida de miles de personas. Sin embargo, los expertos alertan de que esta revolución terapéutica corre el riesgo de quedarse a medio camino si no va acompañada de una educación terapéutica de calidad, accesible y equitativa para todas las personas con diabetes.

Y es que, como señala Silvia Rodríguez, coordinadora del Grupo de Trabajo de Educación Terapéutica de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y enfermera especializada en diabetes del Hospital Universitari Mútua Terrassa (Barcelona), la educación terapéutica continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes en la atención a las personas con diabetes en España, sobre todo por la inequidad estructural en el acceso a ella. A pesar del extraordinario avance registrado en los últimos años, los especialistas recuerdan que ninguna de estas innovaciones puede ofrecer todos sus beneficios si las personas no cuentan con los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para incorporarlas de forma segura y eficaz a su vida cotidiana.

Un punto de inflexión

Partiendo de esta realidad, la SED ha celebrado las ‘I Jornadas de Educación Terapéutica en Diabetes’, un encuentro pionero con la vocación de consolidar esta disciplina como un pilar esencial del tratamiento de la enfermedad y de impulsar un modelo asistencial más equitativo y centrado en las necesidades de las personas con diabetes.

«La educación terapéutica no es un añadido, sino una parte esencial del tratamiento. Sin ella, ni los fármacos más avanzados ni las tecnologías más sofisticadas alcanzan su verdadero potencial», afirma Silvia Rodríguez, quien recuerda que «educar es tratar: es proporcionar habilidades, confianza y herramientas para la toma de decisiones diaria”. Y es que la persona con diabetes convive con su enfermedad las 24 horas del día y la educación adecuada sobre su enfermedad es lo que le permite tomar decisiones con seguridad, autonomía y confianza.

Perpetuación de las desigualdades

Sin embargo, y más allá de los avances científicos y tecnológicos, los expertos alertan de que el acceso a programas de educación terapéutica continúa siendo muy desigual en España. Estas diferencias no dependen únicamente de las necesidades clínicas de cada persona, sino también del ámbito asistencial en el que recibe atención y de la comunidad autónoma en la que reside.

Según el estudio ASENET-es, el primer análisis nacional impulsado por el Grupo de Educación Terapéutica de la SED sobre la situación de la enfermería dedicada a la Educación Terapéutica en Diabetes, persisten importantes desigualdades en la formación, la implantación de programas estructurados y el acceso a estos recursos entre distintos ámbitos asistenciales y territorios. Entre otros aspectos, como apunta Silvia Rodríguez, se evidencian importantes diferencias entre la atención hospitalaria y la atención primaria en aspectos como la formación específica de los profesionales, el desarrollo de programas estructurados de educación terapéutica, la incorporación de nuevas tecnologías o la implantación de figuras de enfermería de práctica avanzada. A ello se suma la ausencia de un marco común de formación, acreditación y reconocimiento profesional. Todo ello, como indica esta experta, “genera una atención heterogénea y dificulta la equidad en todo el Sistema Nacional de Salud”.

Para la coordinadora del Grupo de Trabajo de Educación Terapéutica de la SED, reducir estas desigualdades constituye uno de los principales retos de futuro. «Invertir en educación terapéutica no es un coste; es una inversión en salud, autonomía de las personas con diabetes y sostenibilidad del sistema sanitario», subraya.

Mucho más que enseñar a utilizar un dispositivo

Los especialistas insisten en que la educación terapéutica trasciende el aprendizaje técnico del manejo de un sensor o una bomba de insulina. Su objetivo es dotar a las personas con diabetes de herramientas para comprender su enfermedad, interpretar la información que proporcionan las nuevas tecnologías, tomar decisiones fundamentadas sobre su tratamiento y consolidar hábitos saludables relacionados con la alimentación, la actividad física, el descanso o el bienestar emocional.

Precisamente, las primeras Jornadas de Educación Terapéutica han dedicado una parte importante de su programa al abordaje del impacto emocional de la diabetes, el miedo a la hipoglucemia, el acompañamiento psicológico, la alimentación en las fases iniciales de la enfermedad y el manejo práctico de las tecnologías más innovadoras aplicadas al tratamiento, incluyendo sensores de glucosa, smartpens y sistemas híbridos de asa cerrada. “Estas jornadas reflejan el cambio de paradigma hacia una atención más humana y completa”, subraya la coordinadora.

Para Silvia Rodríguez, el futuro pasa por consolidar la educación terapéutica como una prestación estructural del Sistema Nacional de Salud, con recursos, tiempo asistencial y reconocimiento profesional adecuados, y accesible para todas las personas con diabetes con independencia de su lugar de residencia. «La tecnología seguirá evolucionando, pero solo mejorará realmente la vida de las personas si va acompañada de una educación terapéutica especializada, homogénea y basada en la evidencia», concluye.