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La insulina, una historia de 100 años de innovación y nuevos retos

La insulina, una historia de 100 años de innovación y nuevos retos

Hasta 1921 todas las personas con diabetes tipo 1, y muchas con diabetes tipo 2, morían precozmente a causa de esta enfermedad

Viernes, 18 de junio.- Este año se conmemora el primer centenario del descubrimiento de la insulina, cuando Frederick Banting y Charles Best consiguieron aislar insulina de páncreas de animales para tratar a un perro con diabetes, reduciendo en dos horas sus niveles de azúcar en sangre. Era el principio de una nueva era en el manejo de la diabetes, una enfermedad conocida desde hace siglos y que hasta ese momento no había encontrado un tratamiento realmente eficaz. Hoy, en una de las principales sesiones con las que culmina el XXXII Congreso de la Sociedad Española de Diabetes (SED), se celebra una mesa conmemorativa, con la participación de reputados profesionales y de personas que padecen esta enfermedad.

La mesa redonda pretende hacer un rápido recorrido histórico por estos últimos 100 años marcados por el descubrimiento de la insulina, subrayando los retos superados y, sobre todo, marcando las nuevas metas a alcanzar en los próximos años. Como avanza la co-moderadora de esta sesión, la Dra. Noemí González Pérez de Villarse trata de un encuentro de enorme interés porque plantea dos perspectivas diferentes, la experiencia de la persona con diabetes y del profesional con diabetes, y en dos momentos temporales distintos: la madurez y la juventud”.  

Un antes y un después

El descubrimiento de la insulina supuso un antes y un después en las personas con diabetes de todo el mundo, y sin este avance el día a día actual de estas personas sería muy distinto. Hasta 1921 todas las personas con diabetes tipo 1, y muchas con diabetes tipo 2, morían a causa de esta enfermedad y la insulina le dio la oportunidad de vivir”, cuenta la Dra. Noemí González, que es secretaria de la SED y trabaja en la Unidad de Diabetes del Hospital Universitario La Paz (Madrid), para quien no cabe duda que “el desarrollo posterior de insulinas, cada vez mejores, está permitiendo adecuar y optimizar el tratamiento, así como ayudar a mejorar el control metabólico de las personas con diabetes”.

Pero el descubrimiento de la insulina y los posteriores avances en este ámbito también han supuesto una revolución para los clínicos y para los investigadores. Para los investigadores se ha erigido en un campo enorme de desarrollo, con el objetivo último de conseguir una insulina similar a la insulina propia, inteligente, que actúe según los niveles de glucosa en sangre, admite la especialista del Hospital Universitario La Paz, quien reconoce que, por su parte, “para los clínicos supone una oportunidad de optimizar el tratamiento, eligiendo entre las diferentes opciones e individualizando en cada caso”.

En la vanguardia

Y es que, en su larga trayectoria histórica, el progreso en el campo de las insulinas ha sido imparable, con el paso de insulinas porcinas a humanas, con la aparición de análogos de insulina, tanto insulinas basales de primera y segunda generación (con menor riesgo de hipoglucemias) como de acción rápida (con mejor perfil farmacocinético y más fisiológicas).

Al hallazgo de la insulina le siguieron inmediatamente importantes avances en la mejora de este tratamiento. En 1936, en Dinamarca, Hagedorn, Jensen y Kraup lograron que su acción fuera más prolongada y, en 1965, Zahn y Meienhofer sintetizaron por primera vez insulina de origen humano. Un año después, en 1966, se efectuó el primer trasplante simultáneo de páncreas y riñón, gracias al trabajo de Kelly y Lillehei, y en 1970 se empleó por primera vez la infusión continua subcutánea, por John Pickup en Londres. Las tiras reactivas para medir la glucosa en sangre aparecieron en 1976, y el primer dispositivo para observar los resultados y monitorizarlos en 1978. De los años 80 en adelante, las investigaciones no se han detenido y se han logrado grandes innovaciones, tanto en el campo farmacológico como en el de las tecnologías sanitarias.

El presente, según la Dra. Noemí González, “viene marcado por insulinas más duraderas y, por lo tanto, que requieren menos pinchazos (en el caso de las basales) y por insulinas más rápidas y más fisiológicas (en el caso de las insulinas prandiales), así como por la aplicación de tecnología innovadora para facilitar su administración (bombas de insulina, sistemas híbridos)”.

Y de cara al futuro, las tendencias apuntan hacia la creciente utilización de la tecnología para una mejor administración de la insulina: sistemas cerrados avanzados, páncreas artificial uni/bihormonal, plumas inteligentes,…Se apuesta también por las denominadas insulinas inteligentes, con una acción dependiente de los niveles de glucosa y minimizando el riesgo de hipoglucemias. Y también se han puesto grandes esperanzas en el desarrollo de otras formulaciones de insulina, como la insulina oral o los parches de insulina.