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La prevención y control de la diabetes podría ser el mejor instrumento para paliar los efectos sanitarios y económicos de pandemias de virus respiratorios

/ La COVID-19 amplifica y visibiliza otra pandemia más grave y conocida: las enfermedades cardiometabólicas

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Martes, 23 de junio.- “Esta ola epidémica de COVID-19 ha hecho aún más visible la gravedad de la actual pandemia de enfermedades crónicas, incluidas las cardiometabólicas, que no hemos logrado controlar en las últimas décadas”, afirma el Dr. Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, que hoy clausura con una conferencia magistral el XXXI Congreso Nacional de la SED (que se está celebrando de forma virtual desde el domingo).

Tres graves consecuencias

El impacto de la COVID-19 en las enfermedades cardiometabólicas, y específicamente en la diabetes, se concreta básicamente en tres importantes consecuencias.

Según lo resume el Dr. Rodríguez Artalejo, “la COVID-19 es un ‘disparador’ de la mortalidad por enfermedad cardiovascular y diabetes”. De hecho, se ha demostrado que la mortalidad por estas enfermedades ha aumentado de forma directa o indirecta (los pacientes han muerto sin recibir la asistencia adecuada) por la infección por el SARS-Cov-2.

En segundo lugar, como continúa detallando este experto, la atención a la epidemia de COVID-19 ha retrasado la atención necesaria a muchos pacientes con enfermedades crónicas, a la que habrá que hacer frente en los próximos meses (es lo que algunos llaman la tercera "ola" de la COVID-19)".

Por último, a juicio del Dr. Rodríguez Artalejo, “las medidas de confinamiento para controlar el brote explosivo de COVID-19 han conducido a mayor consumo de alcohol y menor actividad física, que también son negativos para la salud cardiometabólica”

Partiendo de esta realidad, y según recomienda este experto, “debemos asumir que, en ausencia de una vacuna, la prevención y control de la diabetes, y otras enfermedades cardiometabólicas, podría ser en estos momentos el mejor instrumento para paliar los efectos sanitarios y económicos de ésta y otras futuras pandemias de virus respiratorios.

Lecturas positivas

Y es que también hay margen para hacer una lectura positiva sobre algunas implicaciones que deja la pandemia de coronavirus. Así, por ejemplo, se ha puesto de relieve como los estilos de vida adecuados son esenciales para prevenir la infección por SARS-Cov-2 (distancia física, higiene,…), así como para prevenir y controlar la obesidad o la diabetes (mediante la actividad física, alimentación saludable,…), que empeoran el pronóstico después de la infección.

En este sentido, como indica el experto en Medicina Preventiva y Salud Pública, “debemos conocer en qué medida los instrumentos para promover la distancia física y la higiene pueden servir para promover también la actividad física, una dieta saludable y la abstención del consumo excesivo de alcohol”.  

También la investigación básica y clínica en diabetes ha experimentado una enorme pujanza en los últimos meses, sobre todo para tratar de conocer mejor la interacción entre esta enfermedad cardiometabólica y el virus que causa la COVID-19. Entre otras cuestiones, como sintetiza el Dr. Rodríguez Artalejo, “tratamos de saber si la relación entre diabetes y SARS-Cov-2/COVID-19 es la misma según la duración de la diabetes, el grado de control glucémico, la presencia de comorbildad acompañante o el tipo de tratamiento antidiabético utilizado”.

La tecnología en diabetes coge velocidad

Indirectamente, la actual pandemia también está contribuyendo a potenciar la investigación, desarrollo y aplicación de tecnología en el ámbito de la diabetes. En opinión del Dr. Ignacio Conget, que ha participado durante este Congreso en una mesa sobre ‘Nuevas tecnologías en diabetes’, si algún aspecto positivo ha tenido la pandemia COVID-19 es que ha acelerado la necesidad de utilizar la tecnología en el seguimiento de los pacientes con diabetes, afirma el especialista de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínic i Universitari de Barcelona, quien admite que “el uso de tecnología está revolucionando el manejo de esta enfermedad”; además, reconoce que está en su punto álgido en nuestro país, sobre todo al hacerse efectiva desde hace algunos meses la financiación pública de algunos de estos dispositivos tecnológicos.

Durante su intervención en este foro, este experto ha especificado los logros conseguidos con los sistemas integrados bomba-sensor y los primeros esbozos de páncreas artificial híbrido, apuntando también sus inconvenientes y lo que falta por conseguir en este ámbito. Especialmente avanzados están los trabajos que está desarrollando el grupo de investigación del Hospital Clínic en este campo; como subraya el Dr. Conget, “estamos desarrollando un algoritmo propio de páncreas artificial que mejore el control glucémico durante la ingesta y la actividad física”.

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La COVID-19 amplifica y visibiliza otra pandemia más grave y conocida: las enfermedades cardiometabólicas

Martes, 23 de junio.- “Esta ola epidémica de COVID-19 ha hecho aún más visible la gravedad de la actual pandemia de enfermedades crónicas, incluidas las cardiometabólicas, que no hemos logrado controlar en las últimas décadas”, afirma el Dr. Fernando Rodríguez Artalejo, profesor de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, que hoy clausura con una conferencia magistral el XXXI Congreso Nacional de la SED (que se está celebrando de forma virtual desde el domingo).

Tres graves consecuencias

El impacto de la COVID-19 en las enfermedades cardiometabólicas, y específicamente en la diabetes, se concreta básicamente en tres importantes consecuencias.

Según lo resume el Dr. Rodríguez Artalejo, “la COVID-19 es un ‘disparador’ de la mortalidad por enfermedad cardiovascular y diabetes”. De hecho, se ha demostrado que la mortalidad por estas enfermedades ha aumentado de forma directa o indirecta (los pacientes han muerto sin recibir la asistencia adecuada) por la infección por el SARS-Cov-2.

En segundo lugar, como continúa detallando este experto, la atención a la epidemia de COVID-19 ha retrasado la atención necesaria a muchos pacientes con enfermedades crónicas, a la que habrá que hacer frente en los próximos meses (es lo que algunos llaman la tercera «ola» de la COVID-19)».

Por último, a juicio del Dr. Rodríguez Artalejo, “las medidas de confinamiento para controlar el brote explosivo de COVID-19 han conducido a mayor consumo de alcohol y menor actividad física, que también son negativos para la salud cardiometabólica”

Partiendo de esta realidad, y según recomienda este experto, “debemos asumir que, en ausencia de una vacuna, la prevención y control de la diabetes, y otras enfermedades cardiometabólicas, podría ser en estos momentos el mejor instrumento para paliar los efectos sanitarios y económicos de ésta y otras futuras pandemias de virus respiratorios.

Lecturas positivas

Y es que también hay margen para hacer una lectura positiva sobre algunas implicaciones que deja la pandemia de coronavirus. Así, por ejemplo, se ha puesto de relieve como los estilos de vida adecuados son esenciales para prevenir la infección por SARS-Cov-2 (distancia física, higiene,…), así como para prevenir y controlar la obesidad o la diabetes (mediante la actividad física, alimentación saludable,…), que empeoran el pronóstico después de la infección.

En este sentido, como indica el experto en Medicina Preventiva y Salud Pública, “debemos conocer en qué medida los instrumentos para promover la distancia física y la higiene pueden servir para promover también la actividad física, una dieta saludable y la abstención del consumo excesivo de alcohol”.  

También la investigación básica y clínica en diabetes ha experimentado una enorme pujanza en los últimos meses, sobre todo para tratar de conocer mejor la interacción entre esta enfermedad cardiometabólica y el virus que causa la COVID-19. Entre otras cuestiones, como sintetiza el Dr. Rodríguez Artalejo, “tratamos de saber si la relación entre diabetes y SARS-Cov-2/COVID-19 es la misma según la duración de la diabetes, el grado de control glucémico, la presencia de comorbildad acompañante o el tipo de tratamiento antidiabético utilizado”.

La tecnología en diabetes coge velocidad

Indirectamente, la actual pandemia también está contribuyendo a potenciar la investigación, desarrollo y aplicación de tecnología en el ámbito de la diabetes. En opinión del Dr. Ignacio Conget, que ha participado durante este Congreso en una mesa sobre ‘Nuevas tecnologías en diabetes’, si algún aspecto positivo ha tenido la pandemia COVID-19 es que ha acelerado la necesidad de utilizar la tecnología en el seguimiento de los pacientes con diabetes, afirma el especialista de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínic i Universitari de Barcelona, quien admite que “el uso de tecnología está revolucionando el manejo de esta enfermedad”; además, reconoce que está en su punto álgido en nuestro país, sobre todo al hacerse efectiva desde hace algunos meses la financiación pública de algunos de estos dispositivos tecnológicos.

Durante su intervención en este foro, este experto ha especificado los logros conseguidos con los sistemas integrados bomba-sensor y los primeros esbozos de páncreas artificial híbrido, apuntando también sus inconvenientes y lo que falta por conseguir en este ámbito. Especialmente avanzados están los trabajos que está desarrollando el grupo de investigación del Hospital Clínic en este campo; como subraya el Dr. Conget, “estamos desarrollando un algoritmo propio de páncreas artificial que mejore el control glucémico durante la ingesta y la actividad física”.

 

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