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Ejerce un papel determinante como controlador directo e indirecto de la homeostasis glucémica

/ Ganar la batalla a la obesidad y la diabetes activando el tejido graso marrón

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Lunes, 22 de junio.- La concentración de glucosa en sangre (glucemia) es el resultado neto entre su producción y su utilización corporal, por lo que mantener un balance adecuado resulta un aspecto fundamental. Es lo que se denomina homeostasis, un conjunto de fenómenos de autorregulación de los organismos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable, compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior. En la homeostasis de la glucemia resulta fundamental el tejido adiposo marrón, tal y como se resalta hoy en una mesa que tiene lugar en el transcurso del congreso virtual de la Sociedad Española de Diabetes (SED), en la que se pone en valor el papel de los tejidos diana de la insulina en la regulación de la homeostasis glucémica, ampliando el marco del tratamiento de la diabetes desde el páncreas hasta estos tejidos. 

“El tejido adiposo marrón desempeña un papel fundamental como controlador directo e indirecto de la homeostasis glucémica”, señala Pilar Valdecantos, investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas (CIBERDEM). Además, indica, “también sabemos ahora que el tejido adiposo marrón se encuentra a su vez regulado por otros tejidos, principalmente el tejido adiposo blanco, el hígado y el páncreas, con los que establece un diálogo que lleva al control de su funcionalidad”.

Una de las principales consecuencias que se derivan de estos hallazgos es que se ha podido avanzar en el desarrollo de nuevas terapias dirigidas a esta novedosa diana. Así, en su charla la Dra. Valdecantos muestra prometedores datos de un nuevo agonista dual de los receptores de GLP1 y glucagón en el tratamiento de la obesidad mórbida y la diabetes. “Su efecto -explica- está asociado con la activación del tejido adiposo marrón (a través de una acción directa sobre este tejido), pero principalmente por su acción sobre el tejido adiposo blanco, el hígado y el páncreas, que llevan finalmente a la reducción de peso y adiposidad, así como al control de la glucemia”

Un prometedor campo de investigación

Desde que en el año 2007 se describió la presencia de tejido adiposo marrón en adultos, los estudios acerca de cómo lograr su activación han sido numerosos y se ha convertido en una gran diana terapéutica.

Durante años el estudio se ha focalizado en su capacidad de disipar la energía obtenida del metabolismo de las grasas en forma de calor, gracias a una proteína llamada UCP1. “Este proceso se denomina termogénesis y su principal ventaja es que se genera un ‘metabolismo ineficiente’, se consume más energía y eso motiva una reducción del peso”, asegura la Dra. Valdecantos.

De igual importancia ha sido el descubrimiento de la capacidad de formar islas de tejido adiposo "beige", con funciones parecidas al marrón dentro del tejido adiposo blanco, lo cual constituiría una gran ventaja en pacientes obesos con un alto contenido en grasa. “El principal problema es que el estímulo más conocido para la activación de estos procesos es la exposición al frío, lo que complica su aplicación terapéutica”, matiza la experta del Departamento de Metabolismo y Señalización Celular del CSIC/UAM. Sin embargo, numerosos grupos de investigación y compañías farmacéuticas están trabajando en el desarrollo de moléculas capaces de activar estos procesos, tanto de manera directa como indirecta. 

Influencia en la diabetes

En lo que respecta a la diabetes, el tejido graso marrón tiene dos repercusiones principales. En primer lugar, indica la investigadora del CIBERDEM, “durante el proceso de termogénesis el tejido adiposo marrón consume gran cantidad de sustratos metabólicos (fundamentalmente glucosa y ácidos grasos), lo que contribuye de forma directa a la disminución de los mismos en sangre”. Por otro lado, continúa explicando, “en los últimos años se ha comprobado que el tejido adiposo marrón se comporta como un órgano endocrino, secretando unas moléculas denominadas "batoquinas" que poseen un papel fundamental en la regulación de la función pancreática y en la disminución de la resistencia periférica a la insulina”.

Estos conocimientos están motivando el desarrollo de nuevas investigaciones encaminadas a encontrar moléculas capaces de activar el tejido adiposo marrón, así como se está investigando el papel que juegan otros tejidos en su regulación, poniéndose especialmente el foco en el papel de la inflamación en estos procesos.

La grasa ectópica, una diana terapéutica

En general, el depósito ectópico de grasa (la grasa que se almacena fuera del tejido adiposo), se ha convertido en una diana terapéutica para hacer frente a diferentes problemas metabólicos, como la diabetes. La grasa infiltrada en el músculo es lo que lleva al cuerpo a sufrir una resistencia a la acción de la insulina, primer paso previo a la diabetes. Y así, este depósito ectópico de grasa o fuera de su lugar habitual es lo que inicia una serie de alteraciones en el metabolismo que causan las patologías que conforman el llamado síndrome metabólico: diabetes, hipertensión, dislipemias, obesidad central.

Tal y como detalla la Dra. Pilar Valdecantos, “la importancia de la grasa ectópica radica en que se almacena en tejidos que no están preparados para su metabolismo, lo que a largo plazo genera un proceso denominado lipotoxicidad, que lleva a que los tejidos no funcionen correctamente y, en particular, se vuelvan resistentes a la acción de la insulina. Por otro lado, añade, “como consecuencia de este fenómeno se desencadenan otros trastornos igualmente dañinos, como el aumento del estrés oxidativo y la inflamación.

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Ganar la batalla a la obesidad y la diabetes activando el tejido graso marrón

Lunes, 22 de junio.- La concentración de glucosa en sangre (glucemia) es el resultado neto entre su producción y su utilización corporal, por lo que mantener un balance adecuado resulta un aspecto fundamental. Es lo que se denomina homeostasis, un conjunto de fenómenos de autorregulación de los organismos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable, compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior. En la homeostasis de la glucemia resulta fundamental el tejido adiposo marrón, tal y como se resalta hoy en una mesa que tiene lugar en el transcurso del congreso virtual de la Sociedad Española de Diabetes (SED), en la que se pone en valor el papel de los tejidos diana de la insulina en la regulación de la homeostasis glucémica, ampliando el marco del tratamiento de la diabetes desde el páncreas hasta estos tejidos. 

“El tejido adiposo marrón desempeña un papel fundamental como controlador directo e indirecto de la homeostasis glucémica”, señala Pilar Valdecantos, investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas (CIBERDEM). Además, indica, “también sabemos ahora que el tejido adiposo marrón se encuentra a su vez regulado por otros tejidos, principalmente el tejido adiposo blanco, el hígado y el páncreas, con los que establece un diálogo que lleva al control de su funcionalidad”.

Una de las principales consecuencias que se derivan de estos hallazgos es que se ha podido avanzar en el desarrollo de nuevas terapias dirigidas a esta novedosa diana. Así, en su charla la Dra. Valdecantos muestra prometedores datos de un nuevo agonista dual de los receptores de GLP1 y glucagón en el tratamiento de la obesidad mórbida y la diabetes. “Su efecto -explica- está asociado con la activación del tejido adiposo marrón (a través de una acción directa sobre este tejido), pero principalmente por su acción sobre el tejido adiposo blanco, el hígado y el páncreas, que llevan finalmente a la reducción de peso y adiposidad, así como al control de la glucemia”

Un prometedor campo de investigación

Desde que en el año 2007 se describió la presencia de tejido adiposo marrón en adultos, los estudios acerca de cómo lograr su activación han sido numerosos y se ha convertido en una gran diana terapéutica.

Durante años el estudio se ha focalizado en su capacidad de disipar la energía obtenida del metabolismo de las grasas en forma de calor, gracias a una proteína llamada UCP1. “Este proceso se denomina termogénesis y su principal ventaja es que se genera un ‘metabolismo ineficiente’, se consume más energía y eso motiva una reducción del peso”, asegura la Dra. Valdecantos.

De igual importancia ha sido el descubrimiento de la capacidad de formar islas de tejido adiposo «beige», con funciones parecidas al marrón dentro del tejido adiposo blanco, lo cual constituiría una gran ventaja en pacientes obesos con un alto contenido en grasa. “El principal problema es que el estímulo más conocido para la activación de estos procesos es la exposición al frío, lo que complica su aplicación terapéutica”, matiza la experta del Departamento de Metabolismo y Señalización Celular del CSIC/UAM. Sin embargo, numerosos grupos de investigación y compañías farmacéuticas están trabajando en el desarrollo de moléculas capaces de activar estos procesos, tanto de manera directa como indirecta. 

Influencia en la diabetes

En lo que respecta a la diabetes, el tejido graso marrón tiene dos repercusiones principales. En primer lugar, indica la investigadora del CIBERDEM, “durante el proceso de termogénesis el tejido adiposo marrón consume gran cantidad de sustratos metabólicos (fundamentalmente glucosa y ácidos grasos), lo que contribuye de forma directa a la disminución de los mismos en sangre”. Por otro lado, continúa explicando, “en los últimos años se ha comprobado que el tejido adiposo marrón se comporta como un órgano endocrino, secretando unas moléculas denominadas «batoquinas» que poseen un papel fundamental en la regulación de la función pancreática y en la disminución de la resistencia periférica a la insulina”.

Estos conocimientos están motivando el desarrollo de nuevas investigaciones encaminadas a encontrar moléculas capaces de activar el tejido adiposo marrón, así como se está investigando el papel que juegan otros tejidos en su regulación, poniéndose especialmente el foco en el papel de la inflamación en estos procesos.

La grasa ectópica, una diana terapéutica

En general, el depósito ectópico de grasa (la grasa que se almacena fuera del tejido adiposo), se ha convertido en una diana terapéutica para hacer frente a diferentes problemas metabólicos, como la diabetes. La grasa infiltrada en el músculo es lo que lleva al cuerpo a sufrir una resistencia a la acción de la insulina, primer paso previo a la diabetes. Y así, este depósito ectópico de grasa o fuera de su lugar habitual es lo que inicia una serie de alteraciones en el metabolismo que causan las patologías que conforman el llamado síndrome metabólico: diabetes, hipertensión, dislipemias, obesidad central.

Tal y como detalla la Dra. Pilar Valdecantos, “la importancia de la grasa ectópica radica en que se almacena en tejidos que no están preparados para su metabolismo, lo que a largo plazo genera un proceso denominado lipotoxicidad, que lleva a que los tejidos no funcionen correctamente y, en particular, se vuelvan resistentes a la acción de la insulina. Por otro lado, añade, “como consecuencia de este fenómeno se desencadenan otros trastornos igualmente dañinos, como el aumento del estrés oxidativo y la inflamación.

 

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