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/ El horario de tus comidas marca tu riesgo de desarrollar diabetes

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Barcelona, 6 de abril.- Pequeñas modificaciones en los horarios de las comidas podrían tener importantes implicaciones en la prevención y manejo de la diabetes. El ser humano cuenta con un reloj biológico central que pone en hora nuestro cuerpo, lo que implica que la función de los órganos cambie a lo largo del día. En relación a la diabetes, se ha evidenciado que la secreción de insulina por parte del páncreas no es la misma por la mañana y por la noche, y que la sensibilidad de nuestras células y tejidos a la acción de la insulina varía a lo largo del día.

Estos hallazgos, que pueden tener importantes implicaciones en la prevención y control de la diabetes, son fruto de la línea de investigación que está siguiendo el grupo de la Dra. Marta Garaulet, nutricionista conocida nacional e internacionalmente por su investigación en cronobiología y obesidad, que participa hoy en el XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED), que se está celebrando en Barcelona. En una mesa sobre diabetes y obesidad, esta experta presenta los últimos trabajos que arrojan nuevas perspectivas sobre la vinculación del ritmo circadiano y ciertos trastornos metabólicos, arrojando nuevas perspectivas sobre las terapias cronobiológicas en diabetes.

Cronobiología y diabetes
Su grupo de investigación en la Universidad de Murcia ha demostrado por primera vez en humanos que tenemos un reloj biológico en nuestro tejido adiposo, en nuestra grasa corporal, que es capaz de funcionar de manera independiente de nuestro reloj central situado en el hipotálamo.

En relación con la diabetes, recientemente han publicado un trabajo que muestra como la sensibilidad a la insulina por parte de las células del tejido adiposo cambia a lo largo del día, siendo mucho mayor a las 12 del mediodía que a las 12 de la noche. “Esto conlleva que la intolerancia que presentamos a los carbohidratos y a los azúcares va a variar en función de la hora, siendo mucho mayor por la mañana”, asegura la Dra. Garaulet; por lo tanto, “la hora de la comida va a ser un factor clave en la prevención de la diabetes”, advierte la catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición en la Universidad de Murcia.

En esta misma línea de investigación, el equipo de la Dra. Garaulet ha confirmado que si cenamos cerca de la hora de ir a la cama, se potenciará la presencia de dos hormonas que no funcionan bien juntas: la melatonina y la insulina. Desde el punto de vista de la diabetes, esto es especialmente importante, ya que en presencia de melatonina disminuye la tolerancia a la glucosa, y esto sucede principalmente en aquellos sujetos (que constituyen un 51% de la población española) portadores de una variante génica en el receptor de melatonina.

Junto a esto, y como informa la Dra. Marta Garaulet, hay otros factores que relacionan la cronobiología y la diabetes, como la presencia de ciertas variantes génicas en un gen reloj (el criptocromo), que marca también nuestras horas. Según destaca, “un 31% de la población presenta una variante del gen criptocromo que es menos eficaz, y son ellos precisamente los que deben cuidar más la cantidad de carbohidratos que toman si quieren prevenir la resistencia a la insulina y la presumible aparición posterior de la diabetes”.

Implicaciones clínicas
A partir de estos conocimientos es posible incluso fijar medidas preventivas y terapéuticas en diabetes que sean más eficaces, gracias a mejor regulación del ritmo circadiano. Como aconseja la Dra. Garaulet, “mediante el orden y la organización de horarios de sueño, actividad física, horarios de comida y de luz, podremos mejorar los ritmos circadianos y hacer al individuo más saludable”; como otro consejo práctico para ayudar a prevenir o controlar la diabetes, se recomienda “tomar los carbohidratos por la mañana, y alejarlos de la hora del sueño, sobre todo en personas con riesgo genético”, apunta la catedrática de la Universidad de Murcia.

Todas estas evidencias tienen importantes implicaciones clínico-asistenciales. En este sentido, el equipo de Marta Garaulet ha desarrollado un score de cronodisrupción, midiendo cortisol en saliva, un cuestionario sobre el cronotipo de la persona y sobre sus horas de sueño, y la utilización de un reloj que mide los ritmos circadianos mediante los cambios de temperatura en el individuo cada 30 segundos. “Con este score se puede diagnosticar quien tiene riesgo de cronodisrupción y, por tanto, de resistencia a la insulina”, afirma esta experta quien recuerda que “al no ser invasivo, puede ser una buena herramienta terapéutica”.

Actualmente se está profundizando en esta línea de investigación, y el equipo de la Dra. Garaulet está probando el efecto que tiene la implementación de terapias cronobiológicas en el individuo diabético.

Obesidad y diabetes, amistades peligrosas
En general, en los últimos años se ha logrado demostrar que alteraciones en los ritmos de ingesta de alimentos, de temperatura y de actividad se asocian con la aparición de importantes alteraciones metabólicas, como son el incremento de la resistencia a la insulina, el aumento de lípidos plasmáticos o un mayor grado de obesidad lo que, en definitiva, “da lugar a un mayor riesgo de padecer diabetes”, sentencia la Dra. Garaulet.

Y es que la conexión entre obesidad y diabetes es clara y directa. La diabetes es una enfermedad asociada a fallos en la acción de la insulina, mientras que la obesidad (entendida como un exceso de grasa corporal) produce por sí misma fallos en esta hormona, que comienzan con una resistencia a la acción de la insulina y pueden acabar con déficits en la secreción de insulina por parte del páncreas. En este sentido, recuerda la Dra. Marta Garaulet, “revertir la obesidad implica, en la mayoría de los casos, una mejora de  la sensibilidad de nuestras células a la acción de la insulina y, por tanto, conlleva una disminución del riesgo de padecer diabetes”.

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El horario de tus comidas marca tu riesgo de desarrollar diabetes

Barcelona, 6 de abril.- Pequeñas modificaciones en los horarios de las comidas podrían tener importantes implicaciones en la prevención y manejo de la diabetes. El ser humano cuenta con un reloj biológico central que pone en hora nuestro cuerpo, lo que implica que la función de los órganos cambie a lo largo del día. En relación a la diabetes, se ha evidenciado que la secreción de insulina por parte del páncreas no es la misma por la mañana y por la noche, y que la sensibilidad de nuestras células y tejidos a la acción de la insulina varía a lo largo del día.

Estos hallazgos, que pueden tener importantes implicaciones en la prevención y control de la diabetes, son fruto de la línea de investigación que está siguiendo el grupo de la Dra. Marta Garaulet, nutricionista conocida nacional e internacionalmente por su investigación en cronobiología y obesidad, que participa hoy en el XXVIII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes (SED), que se está celebrando en Barcelona. En una mesa sobre diabetes y obesidad, esta experta presenta los últimos trabajos que arrojan nuevas perspectivas sobre la vinculación del ritmo circadiano y ciertos trastornos metabólicos, arrojando nuevas perspectivas sobre las terapias cronobiológicas en diabetes.

Cronobiología y diabetes
Su grupo de investigación en la Universidad de Murcia ha demostrado por primera vez en humanos que tenemos un reloj biológico en nuestro tejido adiposo, en nuestra grasa corporal, que es capaz de funcionar de manera independiente de nuestro reloj central situado en el hipotálamo.

En relación con la diabetes, recientemente han publicado un trabajo que muestra como la sensibilidad a la insulina por parte de las células del tejido adiposo cambia a lo largo del día, siendo mucho mayor a las 12 del mediodía que a las 12 de la noche. “Esto conlleva que la intolerancia que presentamos a los carbohidratos y a los azúcares va a variar en función de la hora, siendo mucho mayor por la mañana”, asegura la Dra. Garaulet; por lo tanto, “la hora de la comida va a ser un factor clave en la prevención de la diabetes”, advierte la catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición en la Universidad de Murcia.

En esta misma línea de investigación, el equipo de la Dra. Garaulet ha confirmado que si cenamos cerca de la hora de ir a la cama, se potenciará la presencia de dos hormonas que no funcionan bien juntas: la melatonina y la insulina. Desde el punto de vista de la diabetes, esto es especialmente importante, ya que en presencia de melatonina disminuye la tolerancia a la glucosa, y esto sucede principalmente en aquellos sujetos (que constituyen un 51% de la población española) portadores de una variante génica en el receptor de melatonina.

Junto a esto, y como informa la Dra. Marta Garaulet, hay otros factores que relacionan la cronobiología y la diabetes, como la presencia de ciertas variantes génicas en un gen reloj (el criptocromo), que marca también nuestras horas. Según destaca, “un 31% de la población presenta una variante del gen criptocromo que es menos eficaz, y son ellos precisamente los que deben cuidar más la cantidad de carbohidratos que toman si quieren prevenir la resistencia a la insulina y la presumible aparición posterior de la diabetes”.

Implicaciones clínicas
A partir de estos conocimientos es posible incluso fijar medidas preventivas y terapéuticas en diabetes que sean más eficaces, gracias a mejor regulación del ritmo circadiano. Como aconseja la Dra. Garaulet, “mediante el orden y la organización de horarios de sueño, actividad física, horarios de comida y de luz, podremos mejorar los ritmos circadianos y hacer al individuo más saludable”; como otro consejo práctico para ayudar a prevenir o controlar la diabetes, se recomienda “tomar los carbohidratos por la mañana, y alejarlos de la hora del sueño, sobre todo en personas con riesgo genético”, apunta la catedrática de la Universidad de Murcia.

Todas estas evidencias tienen importantes implicaciones clínico-asistenciales. En este sentido, el equipo de Marta Garaulet ha desarrollado un score de cronodisrupción, midiendo cortisol en saliva, un cuestionario sobre el cronotipo de la persona y sobre sus horas de sueño, y la utilización de un reloj que mide los ritmos circadianos mediante los cambios de temperatura en el individuo cada 30 segundos. “Con este score se puede diagnosticar quien tiene riesgo de cronodisrupción y, por tanto, de resistencia a la insulina”, afirma esta experta quien recuerda que “al no ser invasivo, puede ser una buena herramienta terapéutica”.

Actualmente se está profundizando en esta línea de investigación, y el equipo de la Dra. Garaulet está probando el efecto que tiene la implementación de terapias cronobiológicas en el individuo diabético.

Obesidad y diabetes, amistades peligrosas
En general, en los últimos años se ha logrado demostrar que alteraciones en los ritmos de ingesta de alimentos, de temperatura y de actividad se asocian con la aparición de importantes alteraciones metabólicas, como son el incremento de la resistencia a la insulina, el aumento de lípidos plasmáticos o un mayor grado de obesidad lo que, en definitiva, “da lugar a un mayor riesgo de padecer diabetes”, sentencia la Dra. Garaulet.

Y es que la conexión entre obesidad y diabetes es clara y directa. La diabetes es una enfermedad asociada a fallos en la acción de la insulina, mientras que la obesidad (entendida como un exceso de grasa corporal) produce por sí misma fallos en esta hormona, que comienzan con una resistencia a la acción de la insulina y pueden acabar con déficits en la secreción de insulina por parte del páncreas. En este sentido, recuerda la Dra. Marta Garaulet, “revertir la obesidad implica, en la mayoría de los casos, una mejora de  la sensibilidad de nuestras células a la acción de la insulina y, por tanto, conlleva una disminución del riesgo de padecer diabetes”.

 

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