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Antonio Ceriello apunta las principales enseñanzas de interés en diabetes que deja la pandemia

/ 3 errores cometidos (y 3 lecciones aprendidas) en el abordaje de la COVID-19 y la diabetes

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Miércoles, 16 de junio.- “Se han cometido varios errores en el tratamiento de COVID-19 y que pueden haber condicionado el resultado de la enfermedad en muchas personas con diabetes, según lo reconoce el Dr. Antonio Ceriello, que inaugura hoy el XXXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes. Este experto de reconocido prestigio mundial, que es jefe del departamento de diabetes del Instituto Científico de Investigación, Hospitalización y Atención Sanitaria (IRCCS) Multimedica en Milán, identifica tres importantes déficits que han condicionado a los pacientes con diabetes y COVID-19, así como extrae algunos aprendizajes para el futuro.

 

Identificando los problemas

En primer lugar, “ha fallado la comunicación entre diferentes especialistas” y, como consecuencia, al menos la hiperglucemia (en diabetes y no diabetes) no se identificó al principio como un problema en el tratamiento de la COVID-19.

En segundo término, continúa el Dr. Ceriello, las hipótesis científicas puras se consideraron equivalentes a la evidencia verdadera, sin ninguna prueba sustancial. Este es el caso de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II) y algunos fármacos antidiabéticos. Asimismo, se ha descubierto el papel patogénico clave que juega la trombosis, gracias a que “algunos médicos decidieron no respetar la prohibición de las autoridades sanitarias de realizar la autopsia a los fallecidos por COVID o limitar su ejecución”, apunta el especialista italiano, que demanda una defensa de la medicina basada en la evidencia, “combinando la investigación científica validada con la experiencia clínica en el manejo de la enfermedad en todos los pacientes”.

En tercer lugar, el Dr. Antonio Ceriello denuncia que algunos datos terapéuticos preliminares se interpretaron sin precaución. “Esto se puede aplicar, por ejemplo, al uso de corticosteroides, que estuvieron prohibidos por un período de tiempo, y la hidroxicloroquina, que ofrecía una esperanza para la cura de COVID-19”, apunta este experto. Además, según añade, “estas situaciones fueron impulsadas por un debate global en los medios de comunicación, con exceso de información y ‘fake news’, lo que generó un miedo y una confusión generalizados”. En este sentido, aconseja compartir a nivel nacional e internacional tanto las mejores prácticas como las infructuosas, para mejorar lo más rápidamente posible la gestión de la pandemia”.

 

Diabetes y COVID, “la tormenta perfecta”

De lo que ya no cabe duda es que la COVID-19 ha tenido, y continúa teniendo, un especial impacto en las personas con diabetes. En los primeros estudios sobre la enfermedad por COVID-19, se consideró que la diabetes mellitus tipo 2 contribuía sustancialmente a la respuesta inflamatoria de la enfermedad. Posteriormente, se descubrió que incluso la hiperglucemia era perjudicial, independientemente de la resistencia a la insulina o la diabetes mellitus. Estudios recientes han puesto en evidencia la inflamación de las células β pancreáticas en personas con COVID-19, lo que conduce incluso a una nueva aparición de diabetes mellitus.

Otro aspecto que queda ya claro, tal y como asegura el Dr. Antonio Pérez Pérez, presidente de la SED, es que el efecto de la pandemia sobre la diabetes ha sido más acusado y grave en personas con diabetes tipo 2”. Pero el impacto no ha sido el mismo para todas las personas con diabetes, siendo mucho mayor en la población con diabetes tipo 2 que en la que tiene diabetes tipo 1, “pero no por la enfermedad en sí, sino por la diferencia en aspectos tan relevantes como la disponibilidad de recursos de monitorización del control metabólico, la competencia de las personas con DM1 para realizar autoajustes del tratamiento y la utilización habitual de herramientas que facilitan la consulta remota”.

 

Consecuencias positivas: el auge y extensión de la telemedicina

Se han publicado numerosas recomendaciones sobre cómo manejar varios aspectos específicos cuando personas con diabetes desarrollan COVID o sobre cómo manejar la terapia para la diabetes durante la pandemia. Sin embargo, según Antonio Ceriello, cualquier recomendación a seguir necesita una interacción entre la persona con diabetes y los profesionales de la salud, lo que ha sido el mayor desafío que hemos tenido que superar durante el período de encierro y distanciamiento social”.

En este contexto, la adopción de la telemedicina en el manejo de la diabetes se ha acelerado rápidamente desde el inicio de la pandemia. “La telemedicina proporciona un mayor acceso a la atención médica y ayuda a mitigar los riesgos de contagio, aportando protección personal y proporcionando distanciamiento social / físico para seguir tratando a los pacientes”, destaca el ponente italiano, quien admite que “la COVID ha dado lugar a una importante reorganización en todo el mundo en la forma en que se presta la atención diabética a los pacientes ambulatorios”. “Paradójicamente, -continúa explicando este experto- una vez más la diabetes se ha confirmado como modelo para el manejo de una enfermedad crónica y, además, se ha conseguido que la adopción de la telemedicina para el manejo de la diabetes haya pasado de la teoría a la práctica clínica diaria.

En la era posterior al COVID-19, según vaticina el Dr. Antonio Ceriello, “es probable que la telemedicina se convierta en una parte integral de la prestación de atención médica, especialmente para enfermedades crónicas como la diabetes”. De hecho, cree que los pacientes demandarán este servicio a medida que se más sientan cómodos con la tecnología; además, “también aumentarán las consultas electrónicas y las teleconsultas entre médicos de Atención Primaria y especialistas”. De manera similar, -prosigue- “el uso de las aplicaciones y los datos de seguimiento de glucómetros, bombas de insulina o sensores pueden ayudar a mejorar la transmisión de información entre las personas con diabetes y sus proveedores de atención médica.

 

Lecciones aprendidas

Resumiendo las principales lecciones que, por ahora, ha dejado la COVID-19 en la diabetes, el presidente de la SED destaca tres:

1) Gran impacto de la diabetes en la COVID-19. Según recuerda el Dr. Antonio Pérez Pérez, “está bien establecido que, una vez adquirida la COVID, los pacientes con diabetes mellitus o hiperglucemia no controlada tienen un peor pronóstico”. Presentan mayor riesgo de insuficiencia respiratoria y complicaciones cardíacas, más del doble de probabilidades de ser ingresados en unidades de cuidados intensivos, y la mortalidad es hasta tres veces mayor en comparación con personas sin diabetes mellitus o hiperglucemia no controlada

2) Enorme impacto de la COVID-19 en la diabetes. De forma directa (por los efectos de la propia infección) e indirecta (por las medidas de prevención), hubo una interrupción o ralentización de la habitual atención que se hacía de las personas con diabetes, lo que contribuyó al deterioro del control metabólico, así como al retraso en el diagnóstico de la enfermedad y de las complicaciones asociadas. “Este impacto fue más importante en personas mayores, de áreas desfavorecidas y con menor capacidad para la automonitorización y el autoajuste del tratamiento”, indica Antonio Pérez Pérez

3) Garantizar una atención eficiente. Se ha puesto de relieve que, para minimizar las repercusiones de este tipo de situaciones de emergencia, es necesario garantizar que los pacientes reciban una atención clínica eficiente que contemple las diferentes prestaciones (incluido el cribado de la enfermedad en las personas de riesgo, la educación y la monitorización del control metabólico y de las complicaciones) en visitas presenciales o remotas, así como la adaptación del tratamiento de la diabetes mellitus a un contexto de pandemia.

Para el presidente de la SED, “como aspecto positivo, es preciso destacar que la pandemia ha impulsado las consultas virtuales, la accesibilidad a los medicamentos prescritos en la receta electrónica, la utilización de recursos educativos online y de herramientas de telemedicina.

La pandemia de COVID-19 ha provocado cambios sustanciales en la atención médica, la formación y la investigación en diabetes. Probablemente, opina el Dr. Antonio Pérez Pérez, “el mayor valor de algunos de estos cambios profundos es asumir la necesidad de invertir en el sector de la salud, donde el ‘como de costumbre’ resulta difícil de modificar pero que también es capaz de responder de forma excepcional cuando se le necesita”. Por ello, dotar al sistema de robustez en personal sanitario bien formado, fomentar la educación en salud, potenciar la organización sanitaria eficiente e invertir en la innovación dirigida a facilitar la atención de las personas con enfermedades crónicas es el aprendizaje que no deberíamos olvidar”

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3 errores cometidos (y 3 lecciones aprendidas) en el abordaje de la COVID-19 y la diabetes

Miércoles, 16 de junio.- “Se han cometido varios errores en el tratamiento de COVID-19 y que pueden haber condicionado el resultado de la enfermedad en muchas personas con diabetes, según lo reconoce el Dr. Antonio Ceriello, que inaugura hoy el XXXII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes. Este experto de reconocido prestigio mundial, que es jefe del departamento de diabetes del Instituto Científico de Investigación, Hospitalización y Atención Sanitaria (IRCCS) Multimedica en Milán, identifica tres importantes déficits que han condicionado a los pacientes con diabetes y COVID-19, así como extrae algunos aprendizajes para el futuro.

 

Identificando los problemas

En primer lugar, “ha fallado la comunicación entre diferentes especialistas” y, como consecuencia, al menos la hiperglucemia (en diabetes y no diabetes) no se identificó al principio como un problema en el tratamiento de la COVID-19.

En segundo término, continúa el Dr. Ceriello, las hipótesis científicas puras se consideraron equivalentes a la evidencia verdadera, sin ninguna prueba sustancial. Este es el caso de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA), los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II) y algunos fármacos antidiabéticos. Asimismo, se ha descubierto el papel patogénico clave que juega la trombosis, gracias a que “algunos médicos decidieron no respetar la prohibición de las autoridades sanitarias de realizar la autopsia a los fallecidos por COVID o limitar su ejecución”, apunta el especialista italiano, que demanda una defensa de la medicina basada en la evidencia, “combinando la investigación científica validada con la experiencia clínica en el manejo de la enfermedad en todos los pacientes”.

En tercer lugar, el Dr. Antonio Ceriello denuncia que algunos datos terapéuticos preliminares se interpretaron sin precaución. “Esto se puede aplicar, por ejemplo, al uso de corticosteroides, que estuvieron prohibidos por un período de tiempo, y la hidroxicloroquina, que ofrecía una esperanza para la cura de COVID-19”, apunta este experto. Además, según añade, “estas situaciones fueron impulsadas por un debate global en los medios de comunicación, con exceso de información y ‘fake news’, lo que generó un miedo y una confusión generalizados”. En este sentido, aconseja compartir a nivel nacional e internacional tanto las mejores prácticas como las infructuosas, para mejorar lo más rápidamente posible la gestión de la pandemia”.

 

Diabetes y COVID, “la tormenta perfecta”

De lo que ya no cabe duda es que la COVID-19 ha tenido, y continúa teniendo, un especial impacto en las personas con diabetes. En los primeros estudios sobre la enfermedad por COVID-19, se consideró que la diabetes mellitus tipo 2 contribuía sustancialmente a la respuesta inflamatoria de la enfermedad. Posteriormente, se descubrió que incluso la hiperglucemia era perjudicial, independientemente de la resistencia a la insulina o la diabetes mellitus. Estudios recientes han puesto en evidencia la inflamación de las células β pancreáticas en personas con COVID-19, lo que conduce incluso a una nueva aparición de diabetes mellitus.

Otro aspecto que queda ya claro, tal y como asegura el Dr. Antonio Pérez Pérez, presidente de la SED, es que el efecto de la pandemia sobre la diabetes ha sido más acusado y grave en personas con diabetes tipo 2”. Pero el impacto no ha sido el mismo para todas las personas con diabetes, siendo mucho mayor en la población con diabetes tipo 2 que en la que tiene diabetes tipo 1, “pero no por la enfermedad en sí, sino por la diferencia en aspectos tan relevantes como la disponibilidad de recursos de monitorización del control metabólico, la competencia de las personas con DM1 para realizar autoajustes del tratamiento y la utilización habitual de herramientas que facilitan la consulta remota”.

 

Consecuencias positivas: el auge y extensión de la telemedicina

Se han publicado numerosas recomendaciones sobre cómo manejar varios aspectos específicos cuando personas con diabetes desarrollan COVID o sobre cómo manejar la terapia para la diabetes durante la pandemia. Sin embargo, según Antonio Ceriello, cualquier recomendación a seguir necesita una interacción entre la persona con diabetes y los profesionales de la salud, lo que ha sido el mayor desafío que hemos tenido que superar durante el período de encierro y distanciamiento social”.

En este contexto, la adopción de la telemedicina en el manejo de la diabetes se ha acelerado rápidamente desde el inicio de la pandemia. “La telemedicina proporciona un mayor acceso a la atención médica y ayuda a mitigar los riesgos de contagio, aportando protección personal y proporcionando distanciamiento social / físico para seguir tratando a los pacientes”, destaca el ponente italiano, quien admite que “la COVID ha dado lugar a una importante reorganización en todo el mundo en la forma en que se presta la atención diabética a los pacientes ambulatorios”. “Paradójicamente, -continúa explicando este experto- una vez más la diabetes se ha confirmado como modelo para el manejo de una enfermedad crónica y, además, se ha conseguido que la adopción de la telemedicina para el manejo de la diabetes haya pasado de la teoría a la práctica clínica diaria.

En la era posterior al COVID-19, según vaticina el Dr. Antonio Ceriello, “es probable que la telemedicina se convierta en una parte integral de la prestación de atención médica, especialmente para enfermedades crónicas como la diabetes”. De hecho, cree que los pacientes demandarán este servicio a medida que se más sientan cómodos con la tecnología; además, “también aumentarán las consultas electrónicas y las teleconsultas entre médicos de Atención Primaria y especialistas”. De manera similar, -prosigue- “el uso de las aplicaciones y los datos de seguimiento de glucómetros, bombas de insulina o sensores pueden ayudar a mejorar la transmisión de información entre las personas con diabetes y sus proveedores de atención médica.

 

Lecciones aprendidas

Resumiendo las principales lecciones que, por ahora, ha dejado la COVID-19 en la diabetes, el presidente de la SED destaca tres:

1) Gran impacto de la diabetes en la COVID-19. Según recuerda el Dr. Antonio Pérez Pérez, “está bien establecido que, una vez adquirida la COVID, los pacientes con diabetes mellitus o hiperglucemia no controlada tienen un peor pronóstico”. Presentan mayor riesgo de insuficiencia respiratoria y complicaciones cardíacas, más del doble de probabilidades de ser ingresados en unidades de cuidados intensivos, y la mortalidad es hasta tres veces mayor en comparación con personas sin diabetes mellitus o hiperglucemia no controlada

2) Enorme impacto de la COVID-19 en la diabetes. De forma directa (por los efectos de la propia infección) e indirecta (por las medidas de prevención), hubo una interrupción o ralentización de la habitual atención que se hacía de las personas con diabetes, lo que contribuyó al deterioro del control metabólico, así como al retraso en el diagnóstico de la enfermedad y de las complicaciones asociadas. “Este impacto fue más importante en personas mayores, de áreas desfavorecidas y con menor capacidad para la automonitorización y el autoajuste del tratamiento”, indica Antonio Pérez Pérez

3) Garantizar una atención eficiente. Se ha puesto de relieve que, para minimizar las repercusiones de este tipo de situaciones de emergencia, es necesario garantizar que los pacientes reciban una atención clínica eficiente que contemple las diferentes prestaciones (incluido el cribado de la enfermedad en las personas de riesgo, la educación y la monitorización del control metabólico y de las complicaciones) en visitas presenciales o remotas, así como la adaptación del tratamiento de la diabetes mellitus a un contexto de pandemia.

Para el presidente de la SED, “como aspecto positivo, es preciso destacar que la pandemia ha impulsado las consultas virtuales, la accesibilidad a los medicamentos prescritos en la receta electrónica, la utilización de recursos educativos online y de herramientas de telemedicina.

La pandemia de COVID-19 ha provocado cambios sustanciales en la atención médica, la formación y la investigación en diabetes. Probablemente, opina el Dr. Antonio Pérez Pérez, “el mayor valor de algunos de estos cambios profundos es asumir la necesidad de invertir en el sector de la salud, donde el ‘como de costumbre’ resulta difícil de modificar pero que también es capaz de responder de forma excepcional cuando se le necesita”. Por ello, dotar al sistema de robustez en personal sanitario bien formado, fomentar la educación en salud, potenciar la organización sanitaria eficiente e invertir en la innovación dirigida a facilitar la atención de las personas con enfermedades crónicas es el aprendizaje que no deberíamos olvidar”

 

D: C/Eugenio Salazar 23 (28002) Madrid

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